Compuestas por St. Croix, St. John y St. Thomas, las retiradas Islas Vírgenes Estadounidenses ofrecen restaurantes sofisticados, aguas turquesa y poblaciones pintorescas. En St. Croix, los vistosos edificios daneses de la época colonial de Christiansted proporcionan un marco maravilloso para comer y practicar la vela. Los jardines subacuáticos de coral son un paraíso para los buceadores.
En St. Thomas, la meca de las compras, Charlotte Amalie, posee también una animada vida nocturna. St. John, más pacífica, ofrece tranquilos senderos calas recónditas y las bulliciosas tiendas y bares de la bahía Cruz. Existen transbordadores y vuelos internos que comunican entre sí las islas.

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